Domaine de Les Ardoisieres

En este mes de Enero, nos gustaría hacer una pequeña reflexión acerca de uno de los “grandes tapados” de Francia.

Brice Omont, de Domaine de les Ardoisieres.

Este pequeño viñedo con apenas 13 hectáreas de extensión, se esconde en una de las zonas más escarpadas y alejadas de la Savoia francesa.

Usando un concepto hasta casi primitivo, el señor Omont sigue los consejos de la naturaleza y se deja asesorar más por los sentidos que por la propia enología.

Todos sus vinos disfrutan de la viticultura natural llevada a su máxima expresión.

Lo curioso, es que dentro de esa forma más natural y rústica de elaborar vinos, nos encontramos con unos caldos que asombran por su complejidad, finura y potencial de guarda.

Para sus vinos tintos, trabaja con sus variedades autóctonas (Persan, Mordeuse Noire) y la finura más rural de la Gamay.

Para los blancos (Jacquere y Mondeuse Blanc), siempre como protagonistas junto la eterna Chardonnay.

El concepto de la crianza tampoco se queda corto, huyendo del concepto de las barricas se deja llevar por el concepto del bloque de cemento.

Estos vinos sin duda, no dejarán a nadie indiferente por su complejidad, finura y especialmente por lo atractivos que resultan en las nuevas mesas de la hostelería y sus posibles maridajes atrevidos.

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