Hoy en día ya no hay producto que se resista a tener su vino para maridar: latas de conservas, anchoas, frutos secos, todo tipo de quesos, embutidos…incluso puros! El secreto está en saber encontrar el equilibrio entre ambos componentes, ya sea por contraste (dulce-salado, por ej.) o por afinidad (plato potente con vino estructurado, por ej.). Es un “arte” difícil, que exige conocer bien tanto el vino (con todos los matices que pueda tener), como el producto con el que se vaya a maridar (intensidad, textura…). Además de tener claro algunos conceptos básicos del maridaje, como tener en cuenta que la salinidad del producto y el tanino de los vinos tintos son incompatibles, o que un plato que tenga un componente graso tiene que ir acompañado con un vino con buena acidez. A partir de aquí, las combinaciones pueden ser infinitas y sorprendentes.

En plaisirs du vin os ofrecemos algunos maridajes sorprendentes con vinos que puedes encontrar en nuestra tienda:

  • Cava Maria Rigol Brut Nature combinado con chocolate 50% cubierto de manzana y plátano, el carbónico del cava con la cobertura cítrica del chocolate combinan a la perfección.
  • Sauternes Ilot 2013 con queso azul Fourme D’ Ambert una combinación existosa de dulce y salado.
  • Vino tinto Chantal Lescure 2014 con un Tartar de Salmón o Atún un vino tinto joven combina perfectamente con la salinidad y grasa del Tartar.
  • Vino blanco Belondrade y Lurton 2014 con una carne de Cerdo o Ternera el vino blanco con madera nos aporta cuerpo, estructura que aguanta la potencia de la Carne.

En este mes de Enero, nos gustaría hacer una pequeña reflexión acerca de uno de los “grandes tapados” de Francia.

Brice Omont, de Domaine de les Ardoisieres.

Este pequeño viñedo con apenas 13 hectáreas de extensión, se esconde en una de las zonas más escarpadas y alejadas de la Savoia francesa.

Usando un concepto hasta casi primitivo, el señor Omont sigue los consejos de la naturaleza y se deja asesorar más por los sentidos que por la propia enología.

Todos sus vinos disfrutan de la viticultura natural llevada a su máxima expresión.

Lo curioso, es que dentro de esa forma más natural y rústica de elaborar vinos, nos encontramos con unos caldos que asombran por su complejidad, finura y potencial de guarda.

Para sus vinos tintos, trabaja con sus variedades autóctonas (Persan, Mordeuse Noire) y la finura más rural de la Gamay.

Para los blancos (Jacquere y Mondeuse Blanc), siempre como protagonistas junto la eterna Chardonnay.

El concepto de la crianza tampoco se queda corto, huyendo del concepto de las barricas se deja llevar por el concepto del bloque de cemento.

Estos vinos sin duda, no dejarán a nadie indiferente por su complejidad, finura y especialmente por lo atractivos que resultan en las nuevas mesas de la hostelería y sus posibles maridajes atrevidos.